2026-09-02 / News

Taylor Austin Dye y la borrachera que no perdona en “Bad Drunk”

00:02 | La artista country deja caer imágenes para una canción sobre esa borrachera que no rompe cosas pero rompe promesas

Hay borracheras y borracheras. Están las que terminan en gritos, en una billetera perdida o en una noche adentro de un patrullero. Y después está la que retrata Taylor Austin Dye en el video musical oficial de su nuevo tema: la que no hace ruido hacia afuera, pero baja las defensas hacia adentro y empuja a buscar a esa persona que, en frío, uno sabe que no conviene.

En "Bad Drunk", la cantante de country construye un narrador que se compara con otros bebedores problemáticos y llega a una conclusión incómoda: el suyo es un problema distinto. No hace falta mucho. Un trago alcanza para marcar un número de Nashville, el 615, y esperar a que esa persona aparezca en el bar. Lo que en estado sobrio suena directamente a mala idea, el beso, la recaída, despertarse al lado de alguien, con alcohol de por medio deja de parecer tan grave. Al día siguiente, ese mismo narrador se mira al espejo y no encuentra mejor palabra que "tonto" para describirse.

El estribillo va al hueso: es un "mal borracho" no porque se ponga violento o pierda el control en público, sino porque mientras sigue tomando, no logra soltar a esa persona. El alcohol, en esta historia, no saca al personaje descontrolado a la calle; lo vuelve insistente con un deseo que ya conoce de memoria y que, despierto, preferiría no alimentar.

Con tono de crónica country, "Bad Drunk" describe un ciclo que a muchos les va a sonar conocido: la copa, el mensaje, la noche compartida y la resaca de arrepentimiento que llega con el sol. Dye no lo romantiza ni lo carga de drama de más. Simplemente lo nombra, y ahí está buena parte de la fuerza tanto de la canción como del video que la acompaña.
 


Oriunda de los valles y colinas del este de Kentucky y hoy radicada en Nashville, Taylor Austin Dye se perfila como una de las voces jóvenes más prometedoras del country actual. Su estilo, directo y sin vueltas, bebe de las raíces más rebeldes del género. Sus seguidores, que se hacen llamar "Ride or Dye", suelen describir sus canciones como atrevidas, seguras de sí mismas y auténticas: tres palabras que tanto la canción como su video parecen confirmar de punta a punta.

La artista celebró el estreno del video a través de Instagram, donde escribió: "BAD DRUNK ya es oficialmente de ustedes. Esta canción significa muchísimo para mí y es un honor compartirla con todos. Con cariño, TAD... ¡Salud!".