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Backstage Access Presents brought an intimate country music experience to Napa Valley, blending live performances with a close, shared atmosphere.
Napa Valley, en Estados Unidos, suele ser sinónimo de vino y paisajes abiertos, pero durante tres días de abril el lugar tomó otro ritmo. Lejos de las multitudes y los escenarios gigantes, la música country se mezcló con viñedos, mesas compartidas y conversaciones que nacían sin apuro.
Backstage Access Presents debutó con una idea distinta: proponer otra forma de vivir la música country en vivo. Detrás está Bobbii Jacobs, quien desde su experiencia en la industria desarrolló un formato más cercano, con encuentros en grupos reducidos donde artistas y asistentes comparten el mismo espacio.
El primer encuentro, en Sleeping Giant, no se sintió como un show de apertura. Fue más bien una bienvenida. Mientras circulaban los platos en una mesa estilo familiar, las canciones aparecían casi como parte de la conversación. Allie Colleen y Cyndi Thomson, entre otros, no solo tocaron, también contaron de dónde venían sus historias dentro del country. La música no interrumpía el momento, lo acompañaba.
Con el paso de las horas, Napa dejó de ser solo el escenario para convertirse en parte del relato. En “Pickin’ & Playin’”, artistas como Julia Cole y Matt Stell tocaron en un formato donde cada acorde parecía pensado para ese entorno: aire libre, copas de vino y un público que escuchaba de cerca. No había distancia entre quien cantaba y quien escuchaba, y ahí es donde la experiencia empezaba a tomar forma propia dentro de la música country.
La noche llevó esa misma energía a Mansion Gardens. Las luces, el jardín y la música convivieron sin imponerse unos sobre otros. Nombres emergentes compartieron espacio con Parker McCollum, en una mezcla que reflejó distintas generaciones del country actual, manteniendo el mismo clima cercano que se había construido durante el día.
El último día en Pahlmeyer terminó de definir el espíritu del encuentro. Las presentaciones acústicas ampliaron el sonido más allá del country sin perder su raíz, con momentos que se sintieron más cercanos a una sesión entre colegas que a un show tradicional. Maggie Rose, Grace Potter y la banda Shinedown mostraron esa versatilidad, mientras que Hannah Dasher aportó un giro distinto con una demostración de cocina en vivo, integrando su faceta fuera del escenario sin romper la dinámica del evento.
Lo que queda no es solo una lista de presentaciones, sino una forma distinta de recorrer el evento. Backstage Access Presents se apoya en un formato donde la música, el entorno y los encuentros entre artistas y asistentes ocurren en paralelo, sin la estructura tradicional de un festival.
Con una nueva edición prevista para octubre de 2026 en una locación de montaña, el proyecto continuará bajo este mismo esquema de grupos reducidos, manteniendo el foco en la cercanía entre la música country y el entorno.