Beck vuelve a un lugar que conoce bien. Ride Lonesome lo encuentra en un sonido más cercano al folk y al country, sin demasiadas vueltas y con una sensación bastante clara desde el arranque.
La canción, producida por él mismo y mezclada por Nigel Godrich, empieza con una guitarra acústica bien sola y de a poco se va armando. Entran un piano muy suave, la slide y algunos arreglos de cuerdas que acompañan sin cargar demasiado. Todo se mantiene en un clima tranquilo, casi contenido.
El video, dirigido por Mikai Karl junto a Beck, va por el mismo lado. Se lo ve caminando por rutas vacías, cruzando vías de tren y metiéndose en paisajes abiertos, con molinos de viento al fondo. Hay algo de tiempo detenido en esas imágenes, incluso cuando aparecen figuras inmóviles al costado del camino, como si fueran parte de una historia que ya pasó.
Desde la letra también aparece esa idea de recorrido. Cuando dice ride lonesome, avanzar en soledad, ya marca el tono. Después suma try to find the road, intentar encontrar el camino, y más adelante aparece cry a river, llorar un río, que baja todo a algo más emocional pero sin exagerarlo. En el estribillo, follow it all the way home, seguirlo hasta casa, termina de cerrar esa sensación de estar en movimiento constante, aunque no esté del todo claro hacia dónde.
En lo musical, es un Beck que remite bastante a discos como Sea Change y Morning Phase. También porque vuelve a trabajar con gente de esa etapa, como Jason Falkner, Smokey Hormel y Joey Waronker.
Por ahora no hay confirmación de un nuevo álbum después de Hyperspace, lanzado en 2019, pero sí señales de que está activo. A comienzos de 2024 liberó el EP Everybody’s Gotta Learn Sometime y en este tiempo también estuvo colaborando con Gorillaz y Paul McCartney, además de participar en la composición de un proyecto de The Black Keys.
Entre grabaciones, sesiones y su propio estudio, Beck viene juntando bastante material desde el parate de 2020. Ride Lonesome deja ver un poco por dónde viene esa nueva etapa.