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La cantautora británica Gabrielle Aplin presenta en Start Again una historia que, con el paso del tiempo, sigue diciendo lo mismo sin perder sentido. Lejos de buscar impacto inmediato, el tema se mueve en un terreno íntimo, donde la fragilidad emocional y el deseo de recomenzar marcan el pulso de cada verso.
La canción comenzó a circular con mayor fuerza tras su aparición en la séptima temporada de la serie británica Skins. En el episodio centrado en Cassie Ainsworth, Start Again acompaña silencios, ausencias y pensamientos no dichos, funcionando más como un estado de ánimo que como un simple fondo musical. Esa conexión con la escena ayudó a que el tema quedara asociado a una sensación de búsqueda personal y de vínculos que no terminan de cerrarse.
Desde lo lírico, la canción se presenta como un diálogo interno. No hay grandes declaraciones ni certezas firmes, sino dudas, cansancio emocional y una necesidad persistente de volver a empezar. Frases como “So what were we thinking? You got me in a cab and we said we were done” retratan ese momento en el que una ruptura parece definitiva, aunque el tiempo termine demostrando lo contrario. La idea de recomenzar aparece como un deseo, no como una solución clara, y se repite casi como un recordatorio personal.
En lo musical, Aplin se mantiene fiel a su identidad folk-pop e indie, con una instrumentación contenida y una interpretación vocal cercana, casi confesional. La producción evita picos evidentes y apuesta por una atmósfera suave que deja espacio a la letra. Todo está pensado para acompañar el relato sin imponerse, reforzando esa sensación de intimidad que atraviesa la canción de principio a fin.
Aunque Start Again fue conocida por el público hace varios años, su recorrido no quedó ahí. Recientemente, la artista anunció su inclusión en la reedición en vinilo de English Rain, su álbum debut. De esta manera, la canción encuentra un nuevo lugar dentro de su discografía oficial, confirmando que algunas piezas no dependen del momento en el que fueron escritas, sino de lo que siguen despertando con el tiempo.
Más que una canción sobre finales, Start Again se instala en ese punto intermedio donde nada está del todo resuelto. Aplin no ofrece respuestas cerradas, pero sí un espacio para reconocer el cansancio, la confusión y la posibilidad —siempre latente— de volver a intentarlo.