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Keith Urban se guardó un momento especial en el HIGH AND ALIVE WORLD TOUR para rescatar una de esas canciones que no pierden fuerza con el paso del tiempo: “'Til Summer Comes Around”. Apenas suenan los primeros acordes, la atmósfera cambia; se siente como si el público entero hubiera sido transportado a ese muelle desierto del que habla la letra.
El tour arrancó el 17 de mayo de 2025 en Orange Beach, Alabama, en el Wharf Amphitheatre, con un show que los fans en X describieron como “épico”. Desde ahí, Keith ha estado girando por Estados Unidos, Australia y ahora Canadá, con paradas en ciudades como Charlotte, Holmdel, Melbourne, Adelaide y hoy, 14 de septiembre, en Saskatoon. Son conciertos de tres horas que repasan clásicos como ’Til Summer Comes Around, Long Hot Summer y Somebody Like You, además de sorpresas que incluyen covers y solos de guitarra que revientan el escenario. La energía es una locura: hay luces, láseres, y hasta momentos en los que Keith baja al público para cantar cara a cara con sus fans.
En medio de ese torbellino de euforia, la interpretación de “'Til Summer Comes Around” funciona como una pausa cargada de emoción. El tema, escrito junto a Monty Powell e incluido en el álbum Defying Gravity (2009), es de esos que hacen suspirar. No cuenta una historia complicada: un amor de verano que se va con la promesa de volver. Pero lo hace con imágenes tan vivas que parece que uno mismo está ahí, en ese parque de diversiones apagado, con el corazón colgado de una promesa.
En vivo, Keith logra que cada palabra suene más cruda y más íntima. Esa mezcla de country con un filo rockero se potencia cuando sube al escenario, y el resultado es un golpe directo a la nostalgia. La voz se vuelve confesión, la guitarra se alarga como si buscara atrapar un recuerdo que se escapa, y el público acompaña.
Si la versión de estudio ya era como un diario abierto, en concierto “'Til Summer Comes Around” se siente como una charla de madrugada con alguien que todavía extrañás. Es de esas interpretaciones que te sacuden y te hacen pensar en los veranos que no querías que terminaran nunca.