La cantautora irlandesa Janet Devlin se adentra en un nuevo terreno con “Move A Muscle”, un tema íntimo de country-pop que cambia las historias habituales de desamor por suavidad, sensualidad y una vulnerabilidad juguetona.
Compuesta junto a su colaborador habitual, Angus Parkin, antes de las sesiones en los estudios Blackbird de Nashville, la canción nació a partir de un riff de guitarra y fue creciendo hacia una producción minimalista y de desarrollo lento, construida alrededor de la interpretación vocal cercana de Devlin.
“Move A Muscle” es ella en la cama con él y sin ganas de irse.
Está en sus brazos. La llevó al cuarto. Quiere ser su despertador, pero todavía es la mañana de la noche anterior. Un beso le sabe mejor que el café. No quiere cortar ese momento: los dos están tapados, juntos.
Sabe que tiene que irse. Ya llega tarde. Igual no quiere mover un músculo.
Devlin canta sobre dos personas que saben que ya no son tan jóvenes como antes, aunque todavía son más jóvenes de lo que algún día serán. Ella pensaba que ya no quería volver a vivir algo así. Hacía mucho que no se quedaba tanto tiempo en la cama, desde los 17 años.
Ahora no tiene apuro.
Las luces están bajas. El mundo puede esperar.
“I don’t wanna move a muscle, babe.”
No hay una pelea ni un adiós. Tampoco hay una historia de desamor que necesite ser resuelta. Solo está el deseo de quedarse un rato más, aun sabiendo que el día ya comenzó y que, tarde o temprano, tendrá que levantarse.
Con “Move A Muscle”, Janet Devlin presenta una nueva muestra de su música country, acompañada por un visualizer que lleva la intimidad y la sensualidad de la canción a las imágenes. El single, editado por OK! Good Records, es el tercer adelanto de su próximo álbum de estudio, grabado en Nashville.