Ashley Monroe comparte el video oficial de “Steal”, una de las canciones incluidas en su más reciente álbum Dear Nashville, publicado en marzo. El clip funciona como una pieza audiovisual que acompaña el tono de la canción y se presenta como el cuarto capítulo del proyecto.
Filmado en las instalaciones de Carnival Music, uno de los edificios más representativos de la histórica zona de Music Row en Nashville, el video combina nuevas imágenes con material de archivo en el que aparecen recuerdos de Monroe junto a Jack White, John Prine y sus compañeras de Pistol Annies.
A través de sus redes sociales, la cantante señaló que el video corresponde al cuarto capítulo de Dear Nashville. También explicó que eligió filmarlo en Carnival Music porque siente que es el corazón del viejo Music Row y que conserva el espíritu de muchas de las canciones que se escribieron allí. Monroe agregó que incorporó imágenes de archivo para recordar algunos de sus momentos favoritos en Nashville, una ciudad que, aseguró, “will forever steal my heart” (“siempre le robará el corazón”).
La canción “Steal” de Ashley Monroe es un tema country melancólico y seductor sobre esa atracción que ella sabe que no le conviene, pero de la que no puede alejarse. La artista describe a un hombre carismático y complicado que, a pesar de sus promesas rotas y su forma de vivir, siempre termina robándole el corazón.
Con imágenes nocturnas y muy reales —jukebox, callejones iluminados, cigarrillos y conversaciones en la escalera—, Monroe transmite esa contradicción de querer irse pero terminar quedándose una y otra vez. El estribillo “You know how to steal a heart, don’t you” resume esa sensación de estar atrapada en alguien que sabe exactamente cómo seducirla.
Es un tema honesto y emotivo que refleja la complejidad de esas relaciones en las que uno sabe que le hacen daño, pero sigue volviendo.
Al igual que el resto de Dear Nashville, la canción fue coescrita y coproducida por Monroe junto a Luke Laird. El lanzamiento del video suma un nuevo capítulo al proyecto y refuerza la narrativa íntima que la artista viene construyendo en torno a su vínculo con Nashville.