La cantautora estadounidense Ashley Wineland presentó el video oficial de Only a Minute, una balada que retrata ese instante en el que una historia de amor comienza a tomar forma.
El clip fue filmado en Cave Creek, Arizona, y aprovecha el paisaje desértico, los ranchos y el estilo western del lugar para acompañar la historia. Entre cabalgatas bajo el sol, caminatas por el centro del pueblo y escenas íntimas junto a establos y casas rodeadas de cactus, el video sigue a una pareja que va descubriendo la fuerza de su conexión casi desde el primer cruce de miradas.
Wineland comparte pantalla con Patrick Halloran, con quien construye una conexión que se siente cercana y auténtica: sonrisas cómplices, conversaciones en la caja de una camioneta, paseos a caballo y momentos más personales que refuerzan la idea central de la canción. En una de las escenas finales, el personaje masculino se arrodilla para proponer matrimonio, cerrando el relato con una promesa de futuro juntos.
En el estribillo, la artista canta: “One look, I was hooked, I was in it / I saw forever in your eyes…”, una frase que resume el espíritu del tema: la certeza de que a veces basta un minuto para entender que algo es verdadero. La letra mantiene ese tono directo, con referencias al destino y a la sensación de haber encontrado a la persona indicada.
Only a Minute forma parte de su nuevo álbum, WINELAND, que vio la luz el 6 de febrero. El material fue grabado por Marti Frederiksen en Sienna Studios, en Nashville, aportando una producción sólida que acompaña el crecimiento emocional de la canción sin quitarle protagonismo a la voz de Wineland.
El video fue dirigido por la propia Ashley Wineland junto a Joseph M’Bah, quien también estuvo a cargo de la videografía y edición. La producción contó con el apoyo de Paradox Universe Productions y fue realizada en locaciones como Arizona Horseback Adventures y el centro de Cave Creek.
Con esta propuesta, Ashley Wineland apuesta por una historia natural de amor entre un hombre y una mujer, ambientada en escenarios abiertos y naturales, donde la conexión se construye con miradas, gestos y momentos compartidos.